Son pequeñas, finas y rojizas, pero se notan. Muchas veces aparecen alrededor de la nariz, en los pómulos o en el mentón, y no se van por mucho que cuides tu piel. Las llamamos arañas vasculares, capilares rotos o venitas, y son una de las consultas más habituales cuando hablamos de rojeces en la cara.
La luz pulsada intensa (IPL) es uno de los tratamientos más eficaces para las arañas vasculares
La buena noticia es que tienen solución. La luz pulsada intensa (IPL) es uno de los tratamientos más eficaces para borrarlas sin cirugía, sin agujas y casi sin pausa en tu día a día. Aquí te contamos, paso a paso y sin tecnicismos, cómo funciona y qué puedes esperar.
Qué son las arañas vasculares de la cara
Son vasos sanguíneos muy pequeños que están justo debajo de la piel y que se han dilatado. Al estar más abiertos de lo normal, se ven a simple vista como líneas rojas o violáceas, a veces rectas y a veces ramificadas, como una pequeña telaraña. De ahí su nombre. En consulta médica se llaman telangiectasias.
No son peligrosas ni suelen doler. Son un tema estético, pero pueden hacer que la piel se vea cansada, irritada o con un tono desigual, y es normal que molesten.
Por qué salen sobre todo en la nariz, el mentón y los pómulos
Estas zonas tienen una piel más fina y están más expuestas al sol, al frío y al viento. Además, son las primeras que se enrojecen cuando cambiamos de temperatura. Con los años, los pequeños vasos pierden elasticidad y se quedan dilatados. Entre las causas más frecuentes están:
- La exposición al sol a lo largo de los años, la causa más común.
- La genética: si tus padres las tienen, es más fácil que también aparezcan en ti.
- La rosácea y las pieles que se enrojecen con facilidad.
- Los cambios bruscos de temperatura (calefacción, frío intenso, saunas).
- El paso del tiempo, que hace la piel más fina.
- Algunos hábitos como el alcohol o el tabaco, y los cambios hormonales.
Cómo funciona la luz pulsada para eliminarlas
La luz pulsada es una luz de alta intensidad que se aplica sobre la piel en destellos muy cortos. No es un láser, aunque se parece en su forma de actuar: en lugar de un solo color de luz, usa un abanico de longitudes de onda que el médico filtra según lo que quiera tratar.
La clave está en el color rojo. La sangre que circula por esas venitas absorbe la luz, que se convierte en calor. Ese calor cierra el vaso por dentro sin dañar la piel que lo rodea. Después, tu propio cuerpo se encarga de reabsorberlo poco a poco, y la venita deja de verse.
Dicho de forma sencilla: la luz «apunta» a lo rojo, lo apaga y tu piel hace el resto.
Además de las venitas, mejora la piel en general
Como la luz actúa sobre toda la zona tratada, muchas personas notan otros cambios: menos rojez de fondo, un tono más uniforme, algunas manchas de sol más claras y una piel más luminosa. Por eso la IPL también se usa en tratamientos de rosácea y de rejuvenecimiento facial.
¿Es para ti? Quién puede hacerse el tratamiento
La luz pulsada funciona muy bien en la mayoría de las personas con venitas finas en la cara. Da los mejores resultados en pieles claras o medias y cuando la piel no está bronceada.
Antes de empezar siempre hace falta una valoración médica. El médico revisa tu piel, el tipo de venitas y tu historial, y decide si la IPL es lo más adecuado o si conviene otra opción. En general, no se recomienda hacerlo si:
- Tienes la piel bronceada o has tomado el sol en las últimas semanas.
- Estás embarazada.
- Tomas medicamentos que hacen la piel más sensible a la luz (por ejemplo, algunos tratamientos para el acné o ciertos antibióticos).
- Tienes una herida, infección o brote activo en la zona.
- Tu piel es muy oscura; en ese caso el médico valorará si es seguro o si hay alternativas mejores.
Cómo es una sesión, paso a paso
La sesión es rápida y sencilla. Esto es lo que ocurre:
- Limpieza de la piel. Se retira el maquillaje y la crema de la zona.
- Protección de los ojos. Te colocan unas gafas especiales para proteger la vista de la luz.
- Gel frío. Se aplica una capa de gel que ayuda a que la luz entre bien y protege la piel.
- Los destellos. El médico pasa el aplicador por la nariz, el mentón o los pómulos y emite los disparos de luz.
- Final y protección solar. Se retira el gel, se calma la piel y se aplica fotoprotector.
¿Duele?
Se nota, pero se tolera bien. La sensación más habitual es como un pequeño pellizco o el chasquido de una goma elástica contra la piel, con algo de calor. Dura lo que dura cada destello. La nariz suele ser la zona algo más sensible.
Cuánto dura
Entre 15 y 30 minutos, según la cantidad de zonas a tratar. Puedes hacerlo en un rato libre y volver a tu rutina.
Cuántas sesiones necesitas y cuándo verás resultados
Lo normal es necesitar entre 2 y 4 sesiones, separadas unas 3 o 4 semanas. Depende de cuántas venitas tengas, de lo marcadas que estén y de cómo responda tu piel. Algunas venitas muy finas desaparecen ya tras la primera sesión; otras más gruesas necesitan varias.
Los resultados no son inmediatos al cien por cien. Tras cada sesión verás una mejora progresiva durante las semanas siguientes, a medida que el cuerpo reabsorbe los vasos tratados.
¿Vuelven a salir?
Las venitas tratadas no vuelven. Pero si la causa sigue ahí (sol, genética, rosácea), con el tiempo pueden aparecer otras nuevas. Por eso muchas personas hacen una sesión de mantenimiento al año y cuidan mucho la protección solar.
Después del tratamiento: qué es normal y qué cuidados seguir
Justo después es normal notar la piel algo roja, caliente o un poco hinchada, como después de un día de sol. Suele pasar en unas horas o, como mucho, en uno o dos días. A veces la venita se ve más oscura los primeros días: es una buena señal, indica que la luz ha hecho efecto.
Para que la piel se recupere bien:
- Usa protector solar SPF 50 todos los días, aunque esté nublado.
- Evita el sol directo, las saunas y el ejercicio intenso las primeras 48 horas.
- Lava la cara con agua tibia, nunca muy caliente.
- Usa cremas calmantes y suaves; deja los exfoliantes y el retinol unos días.
- Puedes maquillarte al día siguiente si la piel está tranquila.
La mejor época para hacerlo: otoño e invierno
Si estás pensando en tratar tus arañas vasculares, este es el momento. De otoño a primavera hay menos sol, la piel ya ha perdido el bronceado del verano y es más fácil cuidar la zona después. Así la luz actúa mejor sobre lo rojo y el riesgo de manchas es mucho menor.
Empezar ahora te permite completar todas las sesiones con calma y llegar a la primavera con la piel más uniforme.
Tratar las arañas vasculares en TBC Medical
En TBC Medical cada tratamiento empieza con una valoración médica. Estudiamos tu piel, el tipo de venitas y lo que quieres conseguir, y diseñamos un plan a tu medida: cuántas sesiones necesitas, cada cuánto y qué cuidados seguir en casa. Si es útil, la IPL puede combinarse con otros tratamientos para mejorar la calidad de la piel en conjunto.
El objetivo no es solo borrar venitas, sino que tu piel se vea más sana, más uniforme y con más luz.
Preguntas frecuentes
¿Luz pulsada o láser para las arañas vasculares de la cara?
Los dos funcionan. La luz pulsada es muy buena cuando hay varias venitas finas y rojez de fondo, porque trata toda la zona a la vez. El láser vascular se usa a menudo para venitas más gruesas o aisladas. El médico te dirá cuál encaja mejor contigo.
¿Se puede tratar solo la nariz?
Sí. Puedes tratar solo una zona, como la nariz o el mentón, o toda la cara si hay rojez en varios puntos.
¿Deja marcas?
Hecho por un profesional y con la piel sin broncear, el riesgo es muy bajo. Pueden aparecer pequeñas costras o una mancha leve temporal, que desaparecen solas. Por eso es tan importante la protección solar después.
¿Sirve si tengo rosácea?
Sí, es uno de los tratamientos más usados para mejorar las rojeces y las venitas de la rosácea, siempre dentro de un plan médico que controle la piel también en el día a día.
¿Puedo hacer vida normal después?
Sí. Puedes volver a trabajar ese mismo día. Solo tendrás que evitar el sol, el calor intenso y el deporte fuerte durante uno o dos días.