A partir de esa edad, el cabello atraviesa un proceso natural de cambio relacionado principalmente con la bajada de estrógenos durante la menopausia. Esto hace que el pelo pierda densidad, se vuelva más fino, más seco y con menos brillo. Además, el cuero cabelludo también cambia: produce menos grasa y el cabello se vuelve más vulnerable a factores externos como el sol, el calor o el estrés.
En este artículo vamos a tratar...
Señales de que tu cabello necesita cuidados extra antes del verano
Hay varias señales muy habituales: notar el cabello más quebradizo, con menos cuerpo, más encrespado o apagado, que se cae más de lo habitual al cepillarlo o que las puntas se abren con facilidad. También es frecuente sentir el cuero cabelludo más sensible o seco. Lo ideal es empezar a prepararlo antes del verano para que llegue fuerte a una época especialmente agresiva para la fibra capilar.
Rutina capilar a partir de los 50: cómo cuidar cuero cabelludo y fibra para un cabello más sano
La clave está en trabajar tanto el cuero cabelludo como la fibra capilar. Recomendamos en nuestro salón The Beauty Concept Hair una rutina sencilla pero constante: un buen diagnóstico capilar, champús suaves que respeten el equilibrio del cuero cabelludo, tratamientos nutritivos e hidratantes semanales y limitar el uso excesivo de herramientas de calor. Además, una alimentación rica en proteínas, hierro y omega 3 también influye mucho en la salud del cabello.
Uno de los errores más frecuentes es abusar de decoloraciones o procesos químicos agresivos justo antes de exponerse al sol, al cloro o al agua del mar. También conviene evitar el calor excesivo, los recogidos muy tirantes y no utilizar protección solar capilar. Muchas veces cuidamos muchísimo la piel en verano y olvidamos que el cabello también envejece y se deshidrata con la exposición solar.
¿Soluciones o gestos saludables?
El primero sería cuidar el cuero cabelludo, porque es el origen de un cabello sano. El segundo, priorizar la hidratación y nutrición del cabello de forma constante, no solo puntual. Y el tercero, protegerlo: del sol, del calor excesivo y de cualquier agresión que pueda debilitar todavía más una fibra capilar que ya es más sensible con el paso del tiempo.