Y si aprovechamos el verano para cuidar nuestro cabello con estas 10 preguntas (y respuestas)

cuidado del cabello en verano

¿Por qué el cabello puede llegar más débil al otoño después del verano?

Porque en verano el cabello acumula meses de agresiones seguidas, sin apenas descanso: sol, cloro, sal, sudor, más lavados de lo habitual… Toda esa exposición va debilitando la fibra capilar poco a poco, aunque no se note de inmediato. El daño real se manifiesta después, cuando en septiembre el pelo empieza a caerse más, se ve opaco o cuesta más de peinar. En el salón The Beauty Concept Hair lo vemos cada año: el verano es la causa, pero el otoño es donde aparecen los síntomas.

¿Qué daños provocan el sol, el cloro, la sal y los lavados frecuentes en la fibra capilar?

Cada uno actúa de forma distinta, pero todos debilitan la cutícula. El sol deshidrata y oxida la queratina, haciendo que el cabello pierda elasticidad y brillo. El cloro reseca y puede alterar el color, sobre todo en cabellos teñidos o con mechas. La sal cristaliza en la fibra y provoca sequedad y aspereza al tacto. Y los lavados frecuentes, si no se acompañan de un buen acondicionador, arrastran los lípidos naturales que protegen el pelo. El resultado combinado es una fibra más porosa, más frágil y con mayor tendencia a la rotura.

¿Es cierto que el verano puede agravar la caída estacional de otoño o hacer que se note más?

Sí, es habitual. La caída estacional de otoño es un proceso natural del ciclo capilar, pero si el cabello llega al verano ya debilitado por el sol, el cloro o la falta de cuidado, esa caída se percibe más intensa. No es que el verano cause la caída en sí, sino que agrava la fragilidad de partida. Por eso en TBC Hair insistimos en cuidar el cabello durante el verano: no se trata solo de mantenerlo bonito en la playa, sino de prepararlo para que el otoño le afecte lo menos posible.

¿Qué señales indican que el pelo se está debilitando, aunque aparentemente se vea bonito?

El aspecto exterior puede engañar, sobre todo si se usan buenos acabados o secador. Hay que fijarse en otras señales: el pelo se enreda más de lo normal, cuesta más peinarlo cuando está mojado, aparece encrespamiento, aunque antes no lo hubiera, se rompen mechones cortos al peinarlo o aparecen puntas abiertas más rápido de lo habitual. También es una señal de alerta si el cuero cabelludo pica o tira más tras la exposición solar. Cualquiera de estos síntomas indica que la fibra está sufriendo, aunque el color y el brillo aguanten unas semanas más.

  ¿Cuál sería la rutina básica para cuidar el cabello en verano y prevenir sequedad, rotura y pérdida de brillo?

Lo primero, proteger antes de exponerse: un spray o aceite con filtro solar capilar antes de la playa o la piscina. Después de cada baño, aclarar el pelo con agua dulce lo antes posible para eliminar cloro o sal. En la ducha, usar un champú suave que no reseque más de lo necesario y siempre aplicar mascarilla o acondicionador, dejándolo actuar unos minutos. Una o dos veces por semana conviene reforzar con un tratamiento nutritivo más intenso. Y para el peinado diario, reducir el calor del secador y la plancha, o usar siempre protector térmico si no se puede evitar.

¿Qué tipo de champú, mascarilla o tratamiento conviene usar durante estos meses?

En verano recomendamos champús suaves, sin sulfatos agresivos, formulados para cabellos expuestos al sol o con color, que ayudan a no despojar al pelo de sus aceites naturales. Las mascarillas deben aportar hidratación profunda y algo de reparación de la fibra, con ingredientes como keratina, ácido hialurónico o aceites nutritivos. Para quien lleva mechas o color, conviene además un producto específico que ayude a sellar la cutícula y frenar la decoloración por sol y cloro. Y si el pelo llega muy castigado, un tratamiento de salón tipo reconstructor, una vez al mes, marca la diferencia real.

¿Recomendarías usar protector solar capilar? ¿Cómo debe aplicarse para que funcione bien?

Totalmente, es de los pasos más olvidados y eficaces. Se debe aplicar antes de la exposición al sol, igual que la crema solar en la piel, y repetir tras el baño o si se suda mucho. Lo ideal es un spray o aceite ligero que se reparta bien por medios y puntas, que es la zona más vulnerable, sin necesidad de aclarado. En playa o piscina conviene renovarlo cada dos o tres horas de exposición directa. Y no solo protege del sol: muchos protectores capilares también ayudan frente al cloro y la sal, así que cumplen una doble función en verano.

¿Qué errores cometemos más en verano con el pelo y que luego se notan en septiembre u octubre?

El más habitual es lavarse el pelo con agua muy caliente o excesivamente a menudo sin reponer hidratación. Otro es meterse al mar o a la piscina sin proteger el pelo, y dejar que se seque al sol sin aclarar después. También es frecuente abusar de recogidos muy tirantes que generan tensión constante en la raíz, y saltarse la mascarilla pensando que ‘ya se hidratará solo’. Y el error silencioso: no cortar las puntas durante el verano, dejando que el desgaste avance sin control hasta que en otoño hay que cortar mucho más de lo necesario.

¿Qué consejos darías especialmente a mujeres con pelo fino, teñido, con mechas o más frágil a partir de los 50?

En estos casos la prioridad es reforzar sin sobrecargar. El cabello fino agradece fórmulas hidratantes pero ligeras, que no lo aplanen ni lo dejen con peso extra. El cabello teñido o con mechas necesita protección solar específica para color, porque el sol acelera la pérdida de tono y el amarilleamiento en rubios y grises. Y a partir de los 50, el cabello suele ser más seco y con menos densidad, así que recomendamos tratamientos de nutrición y densidad en cabina, además de la rutina en casa, y evitar el calor excesivo del secador. Un buen corte que aporte movimiento también ayuda a disimular la pérdida de densidad.

¿Qué podemos empezar a hacer ahora para llegar al otoño con el cabello más fuerte, brillante y resistente?

Ahora mismo, en pleno verano, es el momento de actuar, no de esperar a septiembre. Recomendamos mantener la rutina de protección e hidratación durante todo agosto, no solo en la playa, e introducir ya una mascarilla reparadora semanal. Es buena idea programar una revisión en el salón a finales de verano, para valorar el estado real de la fibra y hacer un corte de mantenimiento antes de que las puntas abiertas suban por el tallo. Y si el cabello ha sufrido mucho, un tratamiento reconstructor en cabina antes de septiembre ayuda a llegar al otoño reforzado, en lugar de empezarlo ya dañado.

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Pablo Guialén
Pablo Guialén

Colaborador de marketing de The Beauty Concept, es todo un confeso apasionado de la moda y la belleza. Puedes contactar con el a través de su web marketingenvena.es