La forma de tratar las pieles irritadas y cómo les puede afectar la microbiota e, incluso, la llegada de la próxima primavera

piel irritada

La piel es el órgano más amplio del cuerpo, tiene una gran cantidad de células del sistema inmune, está expuesto continuamente a cualquier factor externo (ambientales y artificiales) y, además, tiene una comunicación muy cercana con el tubo digestivo (y su sistema inmune y microbiota), de tal manera que, hay muchas posibilidades de que ‘sufra’: problemas digestivos crónicos la afectan; condiciones ambientales agresivas la dañan; el estrés crónico destruye su colágeno; el mal control de la glucemia produce más arrugas y más precozmente. Por tanto, siempre que hay alteraciones crónicas o recidivantes de la piel, debemos de pensar que el problema puede ser más complejo o profundo.

La piel refleja tu interior: el bienestar comienza por dentro

Hablando con el doctor Álvaro Campillo Soto, del área de longevidad en The Beauty Concept, nos aclaraba que “como dice la sabiduría popular, la piel es el espejo del alma. Es decir, para estar bien por fuera y brillar debemos de cuidar y mejorar nuestro interior. Debemos recordar que casi todas las enfermedades crónicas sistémicas afectan a la piel”.

La conexión entre microbiota y piel: cuando la salud intestinal se refleja en la epidermis

Sobre el papel de la microbiota en este asunto, destaca la diferencia entre ella y la barrera cutánea: “La microbiota de la piel es fundamental para mantener su integridad y protegerla. Además, el eje intestino-piel es tan importante que la mayoría de las patologías digestivas presentan manifestaciones cutáneas secundarias a esa comunicación tan estrecha entre el sistema inmune/microbiota de cada uno. Como regla general, ante lesiones cutáneas crónicas o frecuentes, debemos de descartar problemas sistémicos, que también se están expresando en nuestra piel.”

También augura que con la llegada de la primavera podemos sentir que la piel se desequilibra y que el aumento de horas de luz puede afectarle.

“Es así, sin duda. La exposición continua a la radiación solar, tanto a la ultravioleta, como a la infrarroja puede dañar la piel. Además, su inadecuada hidratación, protección y cuidado puede acelerar su deterioro. Como norma general, debemos de cuidarla desde dentro (alimentación rica en fitoquímicos, polifenoles, vitaminas, minerales e hidratación), desde fuera (evitar tóxicos ambientales e hidratarla) y a nivel mental, evitando el estrés crónico, mejorando los ritmos circadianos y con un mejor descanso nocturno.”

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Armando Pinedo
Armando Pinedo

Director de comunicación de The Beauty Concept, periodista especializado en moda y belleza. Amante del cine y el teatro.