Se ha convertido en un término cada vez más habitual por los beneficios que conlleva. Pero veamos qué significa. En esencia, la biohacking combina dos conceptos clave: “biología” y “hackeo”.
En este artículo vamos a tratar...
Hackear el cuerpo y la mente: la optimización biológica como nuevo estilo de vida
Sin embargo, la palabra “hackeo” no debería considerarse negativa en este contexto; no se trata de penetrar en los sistemas, sino de optimizar la propia biología. En otras palabras, el cuerpo y la mente se deben poner en forma con medidas específicas, como la optimización de la dieta, la mejora del sueño, las técnicas mentales o el uso de la tecnología.
Los alimentos que activan las vías antienvejecimiento según el Dr. Álvaro Campillo
En los cambios de estaciones y en un país como el nuestro, nos aclara el doctor Álvaro Campillo Soto, del área de longevidad en The Beauty Concept, que “os alimentos ricos en fitoquímicos y polifenoles (moras, frambuesas, arándanos, crucíferas, té verde, café, setas, especias…) son muy interesantes porque contribuyen a activar el sensor nutricional AMPK, que favorece las vías antienvejecimiento de las sirtuinas por lo que son una herramienta antiaging fundamental”.
Cómo el invierno altera nuestra microbiota y afecta a la salud
Está demostrado que la microbiota durante el invierno cambia durante el invierno y, como explica el doctor Campillo Soto, “estos cambios se producen (por el frío, el menor tiempo de luz natural, la mejor actividad física y los cambios en la dieta) son la disminución de bacteroidetes (bacterias muy saludables de nuestra microbiota) y un aumento de firmicutes, alterándose la relación firmicutes/bacteroidetes y reduciéndose la diversidad bacteriana, que contribuye a un mejor funcionamiento de nuestra microbiota y sus efectos sobre la salud”.
La microbiota: clave para la salud y la longevidad
Apunta también el doctor de The Beauty Concept que “una buena microbiota es uno de los pilares fundamentales para la salud y la longevidad, ya que sus efectos tanto a nivel digestivo (forma parte de la primera barrera de defensa del nuestro sistema inmune), como a nivel sistémico (tiene efectos positivos cardiometabólicos, endocrinos, inmunes y sobre el funcionamiento del sistema nervioso central y el sueño) nos protegen del inicio y progresión de las principales enfermedades, que nos reducen la calidad de vida y los años que vivimos (hígado graso, cánceres, enfermedades cardiovasculares, obesidad patológica, enfermedades autoinmunes e inflamatorias).
¿Cómo podemos mejorar nuestras condiciones de vida con las condiciones climáticas que tenemos en España durante el invierno (frío con sol)?
En este caso, nos aclara el doctor Campillo Soto, que “por un lado, la exposición al frío de forma controlada y episódica es un factor estresante agudo, que tiene efecto sobre la mejora de la función mitocondrial (nuestras centrales energéticas y productoras de antioxidantes, que bloquean los radicales libres). Por otro lado, que España tenga más horas de sol que otros países europeos, es fundamental para mantener un buen ritmo circadiano y sus efectos positivos sobre la microbiota y el descanso nocturno, lo que contribuye a mejorarla y sus efectos neuroendocrinos e inmunes.”
La siesta como herramienta de biohacking invernal: beneficios y límites
Al hablar de este concept de biohaking invernal también muchos artículos mencionan la siesta como parte de esta corriente y sus posibles. Beneficios. “Como casi todo en la vida, que una cosa sea buena o mala depende de la dosis (duración). Una siesta corta (20-25 minutos) es muy interesante y nos ayuda a recargar energía y mejorar la concentración y reducir el estrés psicológico. Si la siesta es más larga, estos efectos positivos se atenúan o desaparecen o incluso puede alterarnos el ritmo circadiano y afectar al descanso nocturno posterior, siendo contraproducentes”.